El convenio maritimo con Bolivia y el fallo de La Haya PDF Imprimir E-mail
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Miércoles, 23 de Octubre de 2013 19:46
  • Por Gonzalo Fernández Montagne
  • (La información del artículo a continuación es responsabilidad exclusiva de su autor)

 

1. Sobre la necesidad que existe de instituir el acuerdo con Bolivia antes del fallo de La Haya

Los miembros del Grupo Basadre siempre hemos considerado que el Protocolo Complementario y Ampliatorio de los Acuerdos de Ilo entre los gobiernos del Perú y Bolivia, para permitir una salida no autónoma de Bolivia al puerto de Ilo, no interfieren para nada con nuestra demanda ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya en la que se trata de definir nuestra frontera marítima con Chile; y que, ni este ni otro, podrían ser motivo para no aprobar el mencionado protocolo antes del Fallo correspondiente.

La firma del Protocolo Complementario y Ampliatorio de los Convenios de Ilo fueron remitidos por el Poder Ejecutivo al Congreso a fines del 2010, así como el Acuerdo de Intercambio de Notas también enviado por el Ejecutivo para la atención del Congreso hace aproximadamente un año. Los aspectos centrales de nuestra opinión son los siguientes:

 1) Es importante firmar dichos instrumentos cuanto antes, porque durante 21 años y 4 sucesivos gobiernos del Perú -los de los Presidentes Fujimori, Toledo, García y Humala- el tema ha sido suficientemente considerado, y definido como una política de Estado de carácter irreversible.

 2) Conceder facilidades a Bolivia para permitir su acceso al Océano Pacifico expresa concretamente la buena voluntad del Perú para aliviar su enclaustramiento, pero también genera beneficios al sur del territorio peruano, porque abre la puerta para que nuestro país llegue al Océano Atlántico a través de Puerto Suárez, y todo ello sin mengua alguna de nuestros inalienables derechos soberanos.

El que dicho puerto no estuviera habilitado en la actualidad para la integración fluvial entre las cuencas Amazónica y del Atlántico sur, no es una circunstancia que impida que lo vuelva a estar, teniendo en cuenta que Brasil está participando en el proceso de integración con nuestros países; ni tampoco es la única posibilidad con que se cuenta para cumplir la misma finalidad, ya que Bolivia tiene comunicación terrestre con el mismo Brasil, Paraguay y Argentina con quienes es vecino.

3) Dejar los dos acuerdos citados para ser discutidos por el Congreso después del fallo de La Haya, implicaría que se interpretara como que están sujetos a los resultados del mismo, lo que no es en modo alguno exacto, porque son temas separados que no tienen porque uno influir sobre el otro. Además, una eventual discusión posterior al fallo daría motivo más bien a complicar la esperada aplicación inmediata de la resolución del Tribunal.

Sin embargo, algunos piensan que este hecho generaría una tensión diplomática innecesaria con Chile en la actual coyuntura, y hasta se formuló la tesis de que no se aprobara este acuerdo antes del fallo de la Corte Internacional, y en este sentido, es muy pertinente y oportuno lo manifestado por el ex canciller Rafael Roncagliolo(1) acerca de que el Perú es un país soberano, comprometido con la integración sudamericana en plena construcción de una nación continente, que es lo relevante, y queremos tener las mejores relaciones de Estado con Chile pero también con Bolivia y con todos nuestros vecinos.

En apoyo de esta tesis debe entenderse que estas relaciones ocurren entre Estados y, por lo tanto, que su establecimiento, mantenimiento y desarrollo ocurren más allá de las personas que los representan en determinado momento y más bien se producen en favor de las comunidades en cuyo nombre son instituidas.

De otro lado, considero que la tensión diplomática con Chile a la que se aludía, existe y continuará existiendo no solo durante el proceso de hacer justicia y cuando se deba aplicar la Resolución de la Corte Internacional, sino mientras los llamados “halcones” chilenos no se integren de una vez por todas en el proceso de civilización de las sociedades humanas.

En estas condiciones, si BOLIVIAMAR no se aprobaba ahora en la Comisión de Relaciones Exteriores, como se ha hecho con buen criterio, y no se aprobara en el Pleno del Congreso como se espera que ocurra lo antes posible, sería muy difícil que se aprobara después del Fallo de La Haya o muy largo y dudoso el proceso, con muchas mayores tensiones, teniendo en cuenta la posible reacción de Chile y el pasado que enturbia nuestras relaciones.

2. LA RESPUESTA DE CHILE A LA DEMANDA MARÍTIMA DE BOLIVA CONTRIBUYE A AUMENTAR LA TENSIÓN DIPLOMÁTICA

Se debe tener como antecedente, que el 24 de abril de este año (2013), Sebastián Piñera dijo tras la presentación de la demanda marítima boliviana, que su país no va a ceder soberanía a ningún Estado y que él defenderá "con toda la fuerza del mundo" su territorio y su mar.

1) Durante un acto público en la zona austral de Chile dijo, “no vamos a ceder soberanía a ningún país, porque nuestro territorio, nuestro mar, nuestra soberanía nos pertenece legítimamente a todos los chilenos".

2) Y añadió, "quiero dar la más plena garantía a todos mis compatriotas de que utilizando todos los instrumentos de los tratados y del derecho internacional, este presidente va a defender con toda la fuerza del mundo cada metro cuadrado de nuestro territorio y de nuestro mar".

Sin embargo, el tema de la salida al mar que reclama Bolivia, es diferente al de nuestro reclamo ante la Corte Internacional de La Haya, porque ese acceso al mar de Bolivia correspondería a un área del mar chileno, que no tiene nada que ver con el que por derecho pertenece al Perú. Pero tampoco se puede desconocer la implicancia que tienen para nuestro diferendo estas declaraciones desafortunadas del presidente de Chile.

ESCENARIO POSIBLE LUEGO DEL FALLO DE LA CORTE INTERNACIONAL SOBRE LA FRONTERA MARÍTIMA PERÚ-CHILE

3. CHILE DESCONOCERÍA EL FALLO SI CONSIDERARA QUE ES ADVERSO A SUS INTERESES Y USARÍA EL POTENCIAL DE SU FUERZA ARMADA (2)

Destacados analistas estratégicos chilenos y el Libro de la Defensa Nacional de Chile 2010, manifiestan que la demanda del Perú en La Haya “no tiene méritos ni fundamentos” y más bien la consideran una pretensión de cambiar el statu quo derivado de la Guerra del Pacífico, del Tratado de 1929 y de los convenios de 1952 y 1954.

Según ellos, el Perú ha sido así “temerario” al patear el tablero geopolítico en el Pacífico sudamericano y no medir las consecuencias de intentar un cambio que puede hacer colapsar la paz y la amistad establecidas en el Tratado de Límites de 1929. (¿?)

1) Temen que la Corte de La Haya emita un fallo que delimite de manera jurídicamente equitativa el área en disputa, y que el Perú gane algo que nunca ha tenido (¿?) mientras Chile perdería una porción del área marítima en donde ejerce soberanía.

2) Según un sondeo de opinión pública, más del 73% de los chilenos no están dispuestos a ceder el más mínimo espacio marítimo al Perú en el caso de un fallo adverso.

3) Esta tendencia se refuerza además como resultado de la impopularidad del presidente Piñera (22% de aprobación), quien pasaría a la historia como un presidente mal recordado por su pueblo, si este aceptara un fallo desfavorable y cediera dominio marítimo al Perú, por salvar las inversiones de los empresarios chilenos.

4) Por eso Piñera declaró en medio de tanques Leopardo durante las maniobras Huracán 2011, que no solo defenderá la soberanía marítima jurídicamente, sino que las fuerzas armadas de Chile están listas para resguardarla, y lo volvió a repetir posteriormente ante el pleno del Congreso chileno. No hace falta recordar aquí las monsergas de Portales y Pinochet.

5) De otro lado, los estrategas chilenos sostienen que el Perú se equivoca al creer que la controversia con Chile es jurídica cuando es geopolítica, y recomiendan sacar al Perú de su “eufemismo jurídico” y obligarlo a practicar una “realpolitik” que “sincere” la peligrosa situación internacional generada por su poco realista demanda en La Haya.

Es decir, si el Perú no acepta la razón (sinceramiento) de que Chile no gana nada en La Haya, entonces habrá que amenazarlo con usar la “fuerza” para convencerlo.

4. NO DEBEMOS TEMER LA TENSIÓN CON CHILE PORQUE SIEMPRE EXISTIÓ, PERO ES UN HECHO CUYAS VERDADERAS CAUSAS DEBEMOS DIFUNDIR A NIVEL INTERNACIONAL

Al respecto, siempre he creído conveniente, en coincidencia con lo que ha expuesto Miguel Ángel Rodríguez Mackay en la revista LAWYER, con criterio jurídico y conocimiento del derecho internacional, que en la argumentación ante la Corte Internacional de La Haya se debió hacer referencia a las circunstancias que llevaron previamente a que los límites que ahora discutimos tienen relación con el resultado de una guerra desigual e injusta, léase guerra del pacífico. En palabras de Rodríguez Mackay, “la guerra de 1879, aquella que cambió el mapa geopolítico de Perú con Chile e incluso de Bolivia, que nos hizo vecinos de un país con el que nunca lo fuimos y, luego de la cual, recurrió a mil pretextos para nunca devolvernos nuestros territorios ocupados.”

De modo que lo que debemos hacer público con firmeza y resolución es que, de no obtener un fallo justo, este sería un segundo despojo de Chile al Perú después de la guerra iniciada por Chile en 1879 y los años durante los cuales ese país ha mantenido soberanía sobre el mar y las tierras usurpadas hasta la actualidad.

Si bien lo manifestado no constituye un argumento jurídico en relación con lo que actualmente se dirime en la Corte de Justicia de La Haya, es importante mencionar estos hechos porque revelan el tortuoso comportamiento tradicional del Estado chileno y lo solapadas que podrían resultar sus actuales acciones en relación con el Fallo que se avecina, respecto del Derecho Internacional.

Sabemos por lo tanto que una cosa es el Tratado de Límites suscrito el 3 de junio de 1929 en la ciudad de Lima que está vigente y fue aceptado por quienes representaban a nuestro Estado en su momento, nos guste o no; y otra cosa son, la Declaración de Santiago de 1952 y el Convenio Especial sobre Zona Fronteriza Marítima de 1954, que no definen nuestros límites marítimos, pero que son aquellos que precisamente queremos definir conforme al Derecho Internacional.

Pero la idea es que el mundo se entere de los ardides de los chilenos mediante los que desnaturalizaron lo convenido previamente a 1929 y sus últimas artimañas en relación con lo convenido en 1952 y 1954, posteriormente. Y siendo la buena fe la que debió amparar el tratado de límites de 1929 –lo que no ocurrió- y debiera amparar estos últimos compromisos de Estado, debemos hacer de conocimiento de las naciones del mundo las tretas de que se han continuado valiendo los chilenos para volver a usurpar por la fuerza lo que no les pertenece.

Como es el caso de haber influido directamente en crear un punto de distracción al Perú, durante el tiempo en el que generó y mantuvo otro frente de conflicto a nuestro país, esta vez en nuestra frontera norte, para que el Ecuador no reconociera la validez del Tratado suscrito con el Perú, respecto de esta otra frontera que al final este país tuvo que reconocer conforme al Derecho Internacional. Pero fue la deslealtad, la falta de respeto a los compromisos contraídos con el Perú y las codiciosas visiones de poder y dominio futuro de Chile, lo que nos mantuvo amenazados por dos frentes, incluso mediante la provisión de asistencia militar y armas al Ecuador, siendo el Estado Chileno garante de ese Tratado.

Por eso considero que sería conveniente que la Cancillería realice una campaña a través de todas sus sedes diplomáticas por medio de Internet, folletos, periódicos y revistas en la mayor cantidad posible de localidades, sobre los hechos y circunstancias descritos, y preguntar a la opinión pública internacional si es que la justicia se hará siempre merced al uso de las armas y los crímenes de guerra; y si es a través de estos medios la única forma que permitirá a la humanidad -y en ella a cada uno de nuestros países- lograr la sensatez y alcanzar equilibrio y sabiduría en las decisiones, para beneficio de sus pueblos.

Si se piensa que esta idea es equivocada porque los jueces de la Corte de la Haya solo tienen en cuenta asuntos jurídicos y no políticos, baste con señalar que Chile astutamente realizó las operaciones Salitre 2010 y Huracán 2011, teniendo como invitados especiales a EEUU, Francia y Brasil, a fin de dar un claro mansaje de que la paz puede estar en peligro con el fallo que emitan esos jueces.

Frente a hechos de esta naturaleza, los pescadores y en apoyo de ellos la población de Tacna y Moquegua tienen suficiente motivo para salir a las calles en actitud patriótica reivindicativa, invocando un fallo justo a la Corte Internacional de la Haya para poder realizar sus faenas en aguas que nos pertenecieron siempre y en protesta por actitudes bélicas del eterno agresor, prepotentes, fuera de lugar, inconvenientes y desproporcionadas.

Poco les interesa a los chilenos jugar con el clima de tensión: si lo requieren lo generan y si no, ni se preocupan, porque siempre están más que suficientemente armados. En cuanto a nosotros las preguntas que debemos hacernos son:

¿Hasta cuándo existirán en nuestro país algunos que no levantan la cerviz hasta su posición normal, y no son conscientes que no se trata de cambiar la letra de nuestro himno patrio para lograrlo, sino de actitud y nobleza de espíritu?

¿Hasta cuándo no se identifica la dignidad como un valor nacional logrado por muchos que nacieron en el sagrado territorio de nuestra patria y defendieron su integridad con honor? Es bueno recordar por ejemplo aquella frase que denota una actitud vergonzosa, "Los chilenos se pueden enojar", de quien la pronunciara no hace mucho en calidad de Jefe de Estado peruano, frente a una decisión política que debía tomar.

¿A quiénes les falta esa dignidad, esa fortaleza de espíritu, ese valor que surge del amor propio y por lo suyo, y prefieren seguir lucrando de las desgracias de los demás, permanecer dormidos ante la realidad y poner cara de víctimas cuando lo malo previsto sucede? Todo peruano se lo debe preguntar.

 De otro lado, también conviene tener presente que “aquí en Lima, en el marco de la reunión de los países del UNASUR, los presidentes Humala y Piñera tuvieron un aparte con la prensa internacional y ante una única pregunta para los dos:

1) el jefe del Estado peruano dijo textualmente que el Perú “…acatará totalmente el fallo de la Corte…” y

2) el Presidente de Chile solo dijo textualmente lo siguiente: “…Chile es un país respetuoso del Derecho Internacional…”.

Palabras estas últimas del presidente chileno ambiguas como siempre.

Se debe tener presente que lo manifestado resumidamente son los costos que nos jugamos, y que el Perú no está dispuesto a soportar más injurias a su dignidad de país de las que ha recibido en la historia, mientras que los chilenos deberían más bien disponerse a desagraviarnos y a pedirnos perdón por sus ardides, la rapiña y los daños infligidos, antes de normalizar totalmente nuestras relaciones.

De lo contrario, se abre la posibilidad de tener que vivir indefinidamente unas relaciones en constante tensión, lo que significa mantener malas relaciones, con quienes no quieren entender civilizada y cristianamente, lo que sucedió en el pasado y lo que sucede en el mundo hoy día, por el afán de dominio sobre los bienes ajenos, poder y dinero.

A no ser que surja entre nosotros una figura de la talla de Mahatma Gandhi, algunas de cuyas frases conviene recordar en esta ocasión, y movilice a las poblaciones de Perú, Bolivia y Chile en contra de aquellos cuya codicia e insensatez impide la defensa común de la vida, el respeto mutuo y la solidaridad, para la construcción de la gran patria Latinoamericana:

1) "La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable."

2) "Haz de los obstáculos escalones para aquello que quieres alcanzar".

3) "Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente."

De nuestro lado, continúa siendo una necesidad fundamental la correcta enseñanza de nuestra historia en colegios y universidades, y la manifestación en ella de los hechos, las actitudes, lo valores y virtudes, las debilidades y los defectos con los que se ha ido forjando nuestra patria, cuyo destino es la construcción de una comunidad de naciones dentro de un Estado Unitario.

Si a la comprensión en profundidad de lo que nos ha permitido convivir dentro de un territorio y compartir un destino común, se añadiera la aceptación de que las iniciativas individuales y las decisiones autónomas sean reemplazadas por decisiones colectivas y por iniciativas comunitarias, el proceso democrático que les da origen, será el paso por el cual nuestro pueblo se convierta en fabricante consciente de la historia.(3)

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(1) Ver Diario La República del 13.09.13, página 6 – Opinión, “Bolivia, Chile y el Perú”

(2) La información de este acápite ha sido tomada del artículo “Chile provocaría un ‘incidente armado’ contra Perú”, publicado en la revista QueHacer.

(3) Palabras que evocan el enfoque de la planificación de Francois Perroux.

 

 

NOTA: A la versión que se publicó anteriormente del artículo que aparece a continuación, le faltaban los seis párrafos iniciales y tenía frases resaltadas y subrayadas, debido a que por error involuntario se insertó el borrador final. Solicitamos sus disculpas y les explicamos que esto se debió a que la página Web del Grupo Basadre se encuentra en período de prueba y construcción, a la vez que señalamos que el artículo que aparece ahora corresponde a la versión original, que incluye los primeros párrafos antes mencionados.

 

“…Chile es un país respetuoso del Derecho Internacional…”

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