Nada a costa de nuestra soberanía Imprimir
Opinión
Sábado, 15 de Noviembre de 2014 03:21

Sin embargo, descarto totalmente que pretendan invadir el Perú. Hoy su ambición es la expansión económica. La clase política que dirige Chile quiere tener grandes inversiones en nuestro país de tal modo que su influencia aquí sea determinante.

INVERSIÓN CHILENA VS PERUANA

—¿Lo están logrando?
—Claro que lo están logrando porque la cantidad y la calidad de las inversiones que Chile tiene aquí es superior a la que nosotros tenemos allá. Cuantitativamente calculamos una relación de cuatro a uno. Cualitativamente, ellos tienen inversiones en sectores estratégicos de nuestra economía como bancos, empresas de transporte, etc. Nosotros allá tenemos restaurantes y otras cosas menores. Se da por aceptado que Chile invierta en donde se le antoje, en cualquier cantidad y sin límites, a pesar de que nuestra Constitución (artículo 63) dice que, cuando hay discriminación para nuestras inversiones, el Perú puede tener respuestas similares.

—¿Hay discriminación para la inversión peruana en Chile?
—Claro, nos ponen una serie de trabas para que los peruanos inviertan poco o solo inviertan en cosas menores. Nosotros no tenemos bancos ni nada importante salvo casos excepcionales, después de mucha pelea. Además, da la casualidad de que los pocos peruanos que hicieron inversiones importantes en Chile, son socios de los chilenos en el Perú. Por otro lado, dentro del Perú ya no protegemos la inversión de empresas nacionales; en la práctica, la inversión extranjera recibe más beneficios que la propia.

—¿Con qué tipo de medidas priorizamos la inversión extranjera?
—Por ejemplo, había una norma que estipulaba que los peruanos tenían ventaja en las licitaciones para la construcción y se ha borrado. Había una serie de disposiciones que daban preferencia a la inversión nacional y han sido objetadas porque arguyen que son discriminatorias.

Nada a costa de nuestra soberanía

CAPITAL CHILENO EN EL PERÚ
Los intereses pro-chilenos ya influyen en la política

—¿Qué peligros genera la desproporcionalidad de la inversión chilena en nuestro país?
—En el Grupo Basadre sostenemos que la penetración económica conlleva, tarde o temprano, a una influencia política. La influencia política de un país extranjero en el tuyo recorta tu soberanía, te quita facultades de decisión. Te doy un ejemplo, el gobierno de Alberto Fujimori firmó un tratado con Bolivia para darle facilidades en el puerto de Ilo. No se llegó a ejecutar. El gobierno de Alan García retoma el tema y lo amplía, sin embargo, tampoco lo ejecutan. Luego, Ollanta Humala firmó un nuevo tratado para darle varias facilidades mercantiles y de carácter industrial. Mandó el documento al Congreso hace dos años y no se ha movido. Fredy Otárola ha declarado a inicios de setiembre que el tema se vería a fines de ese mes. Ya terminó octubre y no ha pasado nada. Es un ejemplo de cómo los intereses pro-chilenos ya influyen en la política peruana. Para no incomodar a Chile, han retrasado por dos años, y no sabemos por cuánto tiempo más, el tratado de beneficios comerciales y portuarios en Ilo entre el Perú y Bolivia.

—¿En qué otros sectores traen consecuencias la concentración de capital chileno?
—Otro ejemplo claro son los medios de comunicación. En el Perú los medios están básicamente en manos de la derecha; en ellos, la cantidad de publicidad (que los mantiene) de las empresas chilenas es determinante. Allí hay una punta de lanza muy significativa para los efectos de la penetración de Chile en el Perú.

—¿De qué manera podríamos equipararnos al expansionismo económico de Chile?
—Hay varias fórmulas. La primera es hacer que la inversión peruana en Chile crezca, pero cualitativamente, no solo en cantidad. Nuestro gobierno puede implementar medidas para fomentarlo. En segundo lugar, hay que hacer que los peruanos en el Perú tengan mucho cuidado para no aceptar socios chilenos en empresas de carácter estratégico, no podemos permitirlo.

Otro ejemplo, además de los ya mencionados y conocidos. Hace dos años compraron el principal laboratorio del Perú, los laboratorios ROE. Esta empresa toma muestras de todo tipo y con ellas pueden saber, entre otras cosas, qué es lo que te puede ocurrir sobre la base de lo que ya saben de tu cuerpo.

En consecuencia, ahora Chile tiene un banco de datos inmejorable sobre las debilidades en la salud de toda la clase dirigente política peruana. El comandante general del Ejército, el presidente de la República… todos han pasado por el laboratorio.

Por otro lado, es más conocido que los capitales chilenos controlan el transporte aéreo y marítimo, y hoy siguen buscando sectores estratégicos con empresas nuevas como Hábitat y Entel.

TLC CON CHILE

—¿Qué pasó con la demanda de inconstitucionalidad que se presentó por el TLC con Chile?
—Nosotros (el Grupo Basadre) y algunos congresistas destacados, planteamos una demanda de inconstitucionalidad porque la definición de “territorio” y las “causales de expropiación” del TLC no son compatibles con lo expuesto en la Constitución. El Tribunal Constitucional (TC) falló diciendo que era constitucional siempre y cuando se cambiara la definición de “territorio” y las “causales de expropiación” en el TLC. Sin embargo, han pasado varios años y ni el gobierno de García ni el de Humala han aceptado lo que el TC indicó.

—Cómo se haría la modificación del TLC, ¿mediante una enmienda?
—Había que hacer esas dos enmiendas. Cuando Chile ha pedido enmiendas, el Perú siempre las ha hecho. En cambio, cuando el TC aprobó esta resolución condicional, Chile envió una Nota de Protesta alegando que el TC peruano “no puede meterse en un TLC con nosotros”. Lo dijo por escrito en una nota de protesta que ha sido de carácter reservado y que nunca publicaron. Yo aprovecho esta circunstancia para que, a través del diario UNO, le pregunte a la Cancillería cuánto tiempo más van a tener en secreto la protesta de Chile por el TLC. No tiene por qué ser secreto.

“Le dan demasiada importancia al  valor económico”

NO QUIERO JUZGAR A NADIE DE ANTIPATRIOTA
“Le dan demasiada importancia al valor económico”

—La cancillería ya manifestó que no existe nada pendiente respecto al supuesto Triángulo Terrestre y afirman que si Chile cree que existe alguna nueva controversia deberían ser ellos quienes la planteen ¿Le parece una respuesta apropiada ante la insistencia chilena?
—Yo apruebo las declaraciones de los diplomáticos peruanos. Este tema debe tratarse, por ahora, solo en el plano diplomático; pero no debemos pensar que la agenda pendiente con Chile se reduce solo al triángulo. Están pendientes las enmiendas al TLC pedidas por el TC y el tratado con Bolivia, en primer y segundo lugar; también falta discutir sobre la Alianza del Pacífico, las inversiones chilenas, el armamentismo chileno, entre otros.

—El gobierno hizo una corrección a las líneas de base que emitió después del fallo de la Corte Internacional…
—Fue muy positivo. Tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, las líneas de base fueron modificadas por el Congreso por la ley N° 30223, diciendo cuáles eran las nuevas líneas de base para incluir la parte referida al nuevo límite marítimo. El inconveniente fue que esta ley no mencionaba al Punto Concordia.

El Grupo Basadre inició una campaña que duró un mes y medio para que incluyeran al Punto Concordia como el final de nuestra frontera terrestre, que va más allá de nuestra frontera marítima. Después de mucha insistencia, logramos que el gobierno emita un Decreto Supremo (N° 035-2014-RE) reconociendo la existencia del Punto Concordia.

Dudo que el gobierno reconozca esta influencia, pero el reclamo exacto del Grupo Basadre es lo que luego modificó ese decreto.

CUERDAS SEPARADAS

—Mencionó a la Alianza del Pacífico, ¿considera que atenta contra nuestros intereses?
—Yo me pregunto si es concordante con los intereses del Perú, que hagamos una alianza con un país que niega un tratado (Tratado de 1929) y le quita validez. Ellos nos niegan el triángulo pero nosotros hacemos un tratado de comercio. Es la política de las “cuerdas separadas”. El gobierno de García insistió mucho en que las “cuerdas separadas” eran una cosa maravillosa, porque así lo comercial iba por un lado y lo político por el otro. No funciona así.

—¿Ni en los lugares más liberales?
—El concepto de las “cuerdas separadas” se rige en algunos casos y en otros no. Por ejemplo, Estados Unidos, políticamente, no permitió que los árabes tuvieran un puerto en Nueva York, por más que fuese un buen acuerdo comercial. Sin embargo, sí hace comercio con Venezuela a pesar de todos los insultos que recibían y reciben de ese gobierno.

Otro ejemplo, la actitud de los países europeos es distinta a la de los Estados Unidos al castigar a Rusia por lo ocurrido en Crimea porque, a diferencia de los norteamericanos, Europa necesita el gas ruso. Los políticos europeos son más cuidadosos en establecer sanciones por Crimea que los políticos norteamericanos porque los primeros tienen un interés económico que los afecta directamente.

INSUFICIENCIA CÍVICA

—¿A que se debería que el sector empresarial peruano le brinde mayor importancia al comercio sin considerar otros aspectos?
—Creo que hay una especie de insuficiencia cívica. No debería existir el pensamiento de que el comercio está por encima de la política. No quiero juzgar a nadie de antipatriota; quiero pensar, en cambio, que le dan demasiada importancia al valor económico. Por otro lado, hay gente que está convencida de que la integración tiene que avanzar y seguir la ruta del intercambio económico y comercial, que el camino del futuro es ese. Yo estoy de acuerdo con que el camino del futuro es la integración, pero no a costa de perder soberanía.

Eduardo Santana